Papá, esta vez el viaje y la sorpresa los dibujo yo…
Vos ponete cómodo, preparate unos mates,
—vos que podés—,
que yo hoy una historia te vengo a contar,
una en la que
vos y yo logramos cambiar un triste final…
No fue fácil: estábamos perdidos en el primer tiempo;
en el segundo logramos empatar,
y en los minutos restantes ya no nos importaba ganar;
solo queríamos jugar,
solo nos importaba volvernos a abrazar.
Y sí, volvimos a abrazarnos y, a la vez, a reconocernos.
Ya no soy esa versión de mí,
ya no sos esa versión de vos
y, a su vez, es una nueva y hermosa versión
de nosotros, una bella reconexión,
esa que se expande en cada latido
de nuestro corazón.
Y sí, soy fan de esta versión.
Pero hay algo que no cambia, y es la pasión
que persigue sueños
sin permitir que apaguen tu intuición.
Y esa pasión que vos tenés por River Plate se intensifica cada día más;
tu pasión y sueño de ser arquero brillan en tus ojos
cada vez que me contás una historia,
aunque hay veces que solo te creo la mitad.
Pero ese sueño recurrente que vos tenés,
que de la mano una vez más pisemos el Monumental,
incluso rompamos las reglas una vez más
y nos metamos a la cancha, sin dignidad…
Pues no podemos viajar;
de hecho, ya nos arrancaron esa posibilidad.
Nos arrebataron el reencuentro dos semanas atrás,
pero yo hoy te lo vengo a dibujar.
Somos vos y yo entrando al Monumental:
vos sos el arquero y yo esa juguetería,
como muchas veces me solías nombrar.
—Vamos, papá, ¿vamos a patear un penal?
¿Te acordás? Eso ya pasó en la vida real.
En el 2001, ya sé de eso,
ni vos ni yo
nos podemos olvidar jamás.
P. D.: No tengo fotos de hace 20 años atrás, pero tengo recuerdos que no quiero olvidar.
De hecho, amo recordar y lo mezclo con los sueños:
los tuyos, los míos y los nuestros;
pues eso es lo que yo hoy te vengo a regalar,
este dibujo mágico.
Y yo te juro que
nuestro sueño se hará realidad.
Esta ilustración nació en una meditación, visualización, en el 2021,
y se cumplió apenas cinco meses después.
